Mi oficio es imprevisible. Hoy me cuenta que quiere ser un pez aunque no sepa respirar bajo el agua. Igual mañana quiere ser roble. En Junio se aleja porque dice sentirse tropical y se pasa el día en un chiringuito. Es alérgico a la injusticia y a veces utiliza la ironía para poder morderla. Su abrazo es mi casa; su voz, mi abrigo. Por eso mi oficio y yo siempre acabamos andando juntos.